O que encontrar do outro lado da esquina... uma luz, um amor, um sonho, um silêncio, um verbo ou uma conjunção que conecte dois mundos?



terça-feira, 11 de outubro de 2011

Silencio Perdido


El pueblo se llamaba Hielo. Era pequeño y tenía muy pocos habitantes. Los pocos civilizados sólo hablaban lo extremamente necesario –diez por ciento de lo que solemos hablar- gesticulando más y susurrando de vez en cuando un corto vocabulario.
La gente que hablaba demasiado fue expulsa del pueblo, porque el alcalde no toleraba mucho ruido; la gente mataba el precioso tiempo con charlas y chismes superfluos. Los habladores eran los mayores enemigos del pueblo, cultivaban la desconfianza en sus tierras y le hacían envejecer rapidamente.
Después de las seis de la tarde, era prohibido escuchar la radio, ver la tele o usar electrodomésticos gritones, así que el principal pasatiempo era la lectura-escritura y el sexo sordomudo.
Salir a la calle por la noche era prohibido y peligroso, pues los pasos podrían emitir ecos profundos e incovenientes, apuñalando los muros de las casas, tal cual cuchillos  aguzados.
Una noche, cuando el que os escribe imaginaba que todos dormían, el pueblo despierta con un grito agudo: “¡Socorro!”

Hielo se derritió en las llamas de un volcán supuestamente extinto y los habitantes no se atrevieron a dejar sus búnkers con temor a violar la ley del silencio e importunar los vecinos. 
Hoy el silencio del pueblo yace en cenizas.




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