O que encontrar do outro lado da esquina... uma luz, um amor, um sonho, um silêncio, um verbo ou uma conjunção que conecte dois mundos?



quinta-feira, 8 de dezembro de 2011

Amuleto de Afrodite

Para pintarme los ojos
con el color de tus sueños
que me tienen atrapada

para pintarme las uñas
con el color del ocaso
que abrasa la calma

para pintarme los labios
con el color del orgasmo
que flamea las almas

para pintarme la piel
con el color de la brisa
que acaricia los montes

para pintarme el pelo
con el color de las flores
que huelen a primavera

para pintarme las curvas
con el color de caminos
donde se pierden tus manos

para pintarme de Venus
con el color de tu boca
cuando bebe de mi fuente

para pintar las noches
con el color de amantes
que se entregan a la pasión

para pintar pensamientos
con el color de palabras
que humedecen tu sexo
y unen nuestros cuerpos

para pintar las horas
con el color de tus besos
cuando rompe la aurora
y en tu pecho amanezco

para pintarme de tiempo
con el color del amor
y para siempre adorarte:

quédate por un instante
en tu silencio
y en mi recuerdo.

quarta-feira, 7 de dezembro de 2011

A Arapuca

E inventou uma nova distração. Comprou uma casinha de madeira para pássaros, com somente um saguão e um telhado com forma triangular e colocou-a no terraço. No vestíbulo, que é onde começa e termina a casinha, pôs um amontoado de alpiste e um potinho com água. Em frente à porta-janela da casa, uma mini-filmadora meio escondida dentro de um vaso de planta, conectada com outra câmera na sala do casarão. Quis fazer um espécie de "Big Brother" dos pássaros.

Filmou o barulho do vento remexendo o alpiste, as folhas voando sem direção, algumas formigas fazendo sua cruzada sobre o telhado, o baile da chuva, a fusão do sol com a neve; porém os pássaros, quando aterrissavam no terraço, ou seja, as raras vezes que apareciam, aproximavam-se desconfiados, cheiravam a casinha e observavam as imagens ao seu redor para depois fugir da ameaça invisível.

"Eles percebem que há alguém esperando por eles", eu lhe disse, "eles notam que algum olho os observa ou que talvez aquele vaso de planta esteja meio fora de lugar. Há algo novo no ambiente. Eles não gostam de perder a própria liberdade sendo observados assim e temem que suas imagens sejam capturadas para sempre. Talvez o instinto lhes diga que aquilo pode ser um gato faminto ou uma serpente venenosa, algo que venha atrapalhar sua singela hora de paz e refeição. Talvez os pássaros se sintam como nós nesse mundo, onde mesmo estando sozinhos, temos a impressão de estarmos sempre acompanhados, como se algum olho filmasse nossas vidas. Às vezes, notamos alguma câmera indiscreta, algum gato faminto ou alguma imagem que está fora do seu lugar habitual, num dado momento. É o medo do desconhecido."

Edgar encolheu os ombros, querendo fugir de alguma trapaceira verdade...e voaram seus pensamentos junto com os pássaros.

segunda-feira, 5 de dezembro de 2011

La Trampa

 
E inventó un nuevo pasatiempo. Compró una casita de madera para pájaros, con un zaguán y un tejado triangular. La puso en el balcón. En la única habitación de la casita, donde ésta empieza y acaba, ha puesto un monte de alpiste y ha llenado un tarrito con agua. Instaló delante de la puerta-ventana de la casita, una cámara oculta entre las plantas, conectada con otra cámara en el salón de su casa. Quiso hacer un "Gran Hermano" de pájaros.

Registró el ruido del viento revolviendo el alpiste, el vuelo de hojas desorientadas, algunas hormigas haciendo su cruzada sobre el tejado, el baile de la lluvia, la fusión del sol con la nieve...pero los pájaros, ah! los pájaros...cuando aterrizaban en el balcón, se acercaban desconfiados, oliendo la casita y observando las imágenes de su entorno, para después huir de la amenaza invisible.

"Ellos notan que hay alguien que les espera", le dije, "intuyen que algún ojo les observa o que tal vez la maceta esté un poquito fuera de su habitual sitio. Hay algo nuevo en el ambiente. No les gusta perder la propia libertad siendo observados así y temen que sus imágenes sean capturadas para siempre. Quizá el instinto les diga que aquello puede ser un gato hambriento o una venenosa serpiente, algo que moleste su sagrada y sencilla hora de paz y almuerzo. Tal vez los pájaros se sientan como nosotros en el mundo; aunque estemos solos, tenemos la impresión de que estamos siempre acompañados, como si un ojo filmara nuestras vidas. A veces notamos alguna cámara indiscreta, algún gato hambriento o una imagen que está fuera de su sitio en un momento exacto. Es el miedo a lo desconocido."

Edgar se encogió de hombros, queriendo escapar de alguna tramposa verdad...y volaron sus pensamientos junto a los pájaros.