O que encontrar do outro lado da esquina... uma luz, um amor, um sonho, um silêncio, um verbo ou uma conjunção que conecte dois mundos?



domingo, 25 de novembro de 2012

Atrás da Cortina de Fumaça



Durante muitos anos, alguma pessoa perdia a luz e a inocência em seu olhar.

Era uma tarde úmida que desembocava na casa grande de veraneio, às margens de um mar agitado. Depois de almoçar, alguns hóspedes dormiam profundamente, enquanto outros ia às ruas, fazer compras, ou se deitavam em espreguiçadeiras, esperando o pôr-do-sol.

No entanto, aquela voz amigável e convincente soou de novo bem perto do seu ouvido: é como um despertador quando toca às primeiras horas do dia; é o eco que se agarra a cada canto frio do seu quarto; são as carícias fortes na pele imatura e suave, nos pés pequenos com areia entre seus dedinhos esticados para cima. “Era só um jogo”, dizia a voz, “um jogo de confiança...como uma boneca bonita que deixa ser penteada, vestida, que deixa que movam seus braços e suas pernas, se deixa manipular.” Tudo era simples, mas tinha que seguir as regras do jogo. As mãos entram na colméia para colher o mel. “Você só tem que aceitar que eu farei com que se sinta muito bem. Não é divertido? Mas é nosso segredo”, apertava suas mãos, enquanto sussurraba em tom grave, sufocando o gemido, sufocando com seu hálito.

E envolvida na dúvida que alterava o sentido de todas as coisas, alguma pessoa fechava as pálpebras, pensando que embora fosse estranho, gostava daquele jogo. Ainda não conheciam a palavra “culpa”. Contudo, quando a voz ia embora e fechava a porta, abria os olhos sem compreender bem o que tinha acontecido.

Certo dia pensou em contar a seus amigos sobre o jogo mais estranho do mundo, mas desistiu, aqueles bobos nem sabiam o que era um beijo de amantes. “E para os adultos?”. Ah...estes não sabiam que nada sabem, não iam acreditar, não confiam cegamente.

Além disso, uma das regras do jogo era o silêncio, de mãos dadas com uma solidão que emerge do segredo compartilhado.

Detrás de la Niebla




Durante muchos años, alguna persona perdía la luz y la inocencia en su mirada. Era una tarde húmeda que desembocaba en la gran casa de veraneo, a la orilla de un mar revuelto.


Después de comer, algunos huéspedes dormían a pierna suelta, mientras otros iban de compras por las calles, o se tendían en tumbonas, esperando la puesta del sol.


Sin embargo, aquella voz amigable y convincente volvió a sonar muy cerca de su oído: es como un despertador que suena a primeras horas del día; es el eco que se aferra a cada rincón frío de su habitación; son las caricias fuertes en la piel inmadura y suave, en los pies pequeños con arena entre sus deditos estirados hacia arriba.


"Era sólo un juego", decía la voz, "un juego de confianza"..."como una muñeca bonita que se deja peinar, se deja vestir, se deja mover brazos y piernas, se deja manejar". Todo era sencillo, pero había que seguir las reglas del juego. 

Las manos entran en la colmena para cosechar la miel.

"Sólo tienes que aceptar que te haré sentir muy bien. ¿No es divertido? Pero es nuestro secreto", le apretaba las manos, mientras susurraba en tono grave, sofocando el gemido, sofocándole con su aliento.


Y envuelta en la duda que turbaba el sentido de todas las cosas, alguna persona cerraba los párpados, pensando que aunque fuera raro, le gustaba aquel juego. Todavía no conocían la palabra "culpa".


No obstante, cuando la voz se iba y cerraba la puerta, abría sus ojos sin comprender muy bien lo que había pasado, no lograba ver nada más allá de una fina cortina de humo. 


Cierto día pensó contarles a sus amigos sobre el juego más extraño del mundo, pero desistió, aquellos tontos ni siquiera sabían qué es un beso de amantes. "¿Y a los adultos?", ahh...estos no sabían que nada saben, no se lo iban a creer, no confían ciegamente.


Además, una de las reglas del juego era el silencio, de manos dadas con una soledad que emerge del secreto compartido.





domingo, 2 de setembro de 2012

La Torre



Todas las noches sueño
todos los días te olvido un poco
un sueño encerrado en la torre
libre del hechizo de tu sexo
subo las escaleras del ensueño
tu boca no me dice más te quiero
cruzo el atrio de la fugaz razón
caigo en el abismo fraudulento
¿qué hay entre nosotros?
la torre
fluctúa entre enredaderas
colgadas de las estrellas
corto antiguas manos que me enredan
reescribo el enredo de los amores
mato el cuento de sinsabores
colgaré viejas ropas en el tendedero
al borde de un precipicio
para que las lave la tormenta
que tus lágrimas vaticinan
para que las seque la mirada
amarga de la ruptura

Desde la ventana de la torre
escapan lenguas de colores
me reconozco en un idioma muy distinto
que habla de la incomunicabilidad humana
mi cuerpo no visita más tu lengua
tus labios no expresan el deseo
todas las lenguas no pueden hablar
de lo que quedó de nuestra historia
sólo un sueño aislado
en la cumbre de la torre que habita en mi sueño


sexta-feira, 1 de junho de 2012

Sobre Ontem à Noite


Se estou nos braços de Morfeu
ele me oferece teus braços
Vôo até o Espaço
caio numa constelação
de desejos, de abraços
Desperto no leito do teu peito
depois de amarrar tuas lembranças
com finos laços de beijos



De Anoche


Si estoy en brazos de Morfeo
él me ofrece tus brazos
Vuelo hacia el espacio
caigo en una constelación
de deseos, de abrazos
Despierto en el lecho de tu pecho
tras atarte los recuerdos
con finos lazos de besos

quarta-feira, 23 de maio de 2012

sábado, 19 de maio de 2012

Biografia de uma Dama


Sou

a puta mais puta
de todas as damas
a dama mais cara
de todas as putas
a mais barata da vitrina
a que vende orgasmos
a preço de chocolate
a mais gostosa, contundente, suculenta
a puta mais pura e suja dessa rua
a mais virgem, santa, vulgar, absurda
a chacota perfeita de dias insossos
a que troca o corpo por taças de beijos
pratos de carícias: esmolas de ouro
a puta indigesta
que enforca os cacetes
espanca as vísceras
esquarteja verdades
se não me comprazem
a mais vaidosa de todos os reinos
a mais marinheira de todos os portos
a puta bendita e mais venenosa
que abre os braços e abre as pernas
para abarcar céu e inferno
meu sexo devora todas as maçãs
penduradas na árvore do teu paraíso
sou a cicatriz de todos os amores
a que fode tua alma sem clemência
a puta mais tua que tudo te dá
a puta mais nobre que nada te exige
sou
puto final:
.





sexta-feira, 18 de maio de 2012

Biografía de una Dama


Soy

la más puta
de todas las damas
la dama más cara
de todas las putas
la más barata del escaparate
la que vende orgasmos
a precio de chocolate
la más sabrosa, incisiva, jugosa
la puta más pura y sucia de la calle
la más virgen santa soez absurda
la burla perfecta de días insulsos
la que cambia el cuerpo por copas de besos
platos de caricias: limosnas de oro
la puta indigesta
que ahorca las vergas
golpea las vísceras
descuartiza verdades
si no me complacen
la más vanidosa de todos los reinos
la más marinera de todos los puertos
la puta dichosa y más venenosa
que abre brazos y piernas
para abarcar cielo e infierno
mi sexo devora todas las manzanas
que cuelgan del árbol de tu paraíso
soy la cicatriz de todos los amores
la que te folla el alma con inclemencia
la puta más tuya que el todo regala
la puta más noble que te exige la nada
soy
puto final:
.



domingo, 8 de abril de 2012

Amnésia



 Mercado de flores
O acaso encontra dois ex-amores
As flores ouvem o que dizem:

Você se lembra?
Lembro-me de…
Da primeira vez em que nos abraçamos?
Alguém se matou na estação de Berlim
Não, não nos abraçamos !
Do dia chuvoso em que nos beijamos?
E perdemos o avião
Não, nunca nos beijamos!
Da última vez em que nos amamos ?
E a cama quebrou
Não, nunca nos amamos!
Estação?
Avião?
Cama?
Lembro-me que tenho a memória nublada
Desde o dia em que você partiu.



Amnesia

Feria de flores
el acaso encuentra dos ex amores
las flores oyen lo que dicen:

¿te acuerdas?
me acuerdo de...
¿de la primera vez en que nos abrazamos?
alguien se mató en la estación de Berlín
¡no, no nos abrazamos!
¿del día lluvioso en que nos besamos?
y perdemos el avión
¡no, nunca nos besamos!
¿de la última vez en que nos amamos?
y la cama se rompió
¡no, nunca nos amamos!
¿estación?
¿avión?
¿cama?
me acuerdo de
que tengo la memoria rota
desde el día que te fuiste

 

terça-feira, 31 de janeiro de 2012

Oxalá

Oxalá eu possa um dia
Montar o louco cavalo
Que voa à velocidade
Do relâmpago de fogo
Cruzando terras e poças
Traçar rotas de pegadas no céu
Deitado sobre a plácida areia
Beijar-te a testa que dorme
Sossurrar-te ao ouvido
O que nunca te disse
Quando estavas acordado

Oxalá possa
O sopro da minha esperança
Abrir teus olhos que dormem
Para que conheças a luz
Que agora guia teus passos
Nos braços da saudade

Oxalá possa conseguir
Que minha luz te amanheça!

segunda-feira, 30 de janeiro de 2012

¡Ojalá!

Ojalá pudiera yo
montar el loco caballo
que vuela a la velocidad
del relámpago de fuego
cruzando tierras y charcos
trazar rutas de huellas en el cielo
acostado sobre la plácida arena
besarte la frente que duerme
susurrarte al oído
lo que nunca te he dicho
cuando estabas despierto

Ojalá pudiera
el soplo de mi esperanza
abrir tus ojos que duermen
para que conozcas la luz
que ahora guía tus pasos
en los brazos de la añoranza

¡Ojalá pueda lograr
que mi luz te amanezca!

terça-feira, 24 de janeiro de 2012

segunda-feira, 23 de janeiro de 2012

Trampa Lunar

soy luna llena
en los bancos de arena
tramo los ríos

segunda-feira, 16 de janeiro de 2012

O Circo

secos aplausos
chão macio molhado
palhaços tristes

mulher barbada
domadores de feras
amantes tristes

trapézio voa
tece rede de lágrimas
a céu aberto
 

El Circo

secos aplausos
blando suelo mojado
payasos tristes

mujer barbuda
domadores de fieras
parejas tristes

trapecio vuela
teje red de lágrimas
a cielo abierto

domingo, 15 de janeiro de 2012

Sem Título

Tenho todas as cartas
que um dia me falaram
da terra
da gente
dos costumes
do tempo
do amor
da guerra
do cheiro do teu sexo
e do sabor do teu sêmen

Tenho todas as cartas
que me falaram de cada dia
em que atracas no meu porto
e a terra
a gente
os costumes
o tempo
o amor
a guerra
teu sexo e teu sêmen
são a realidade que nasce
das linhas que escrevemos
dia a dia

Sin Título

Tengo todas las cartas
que un día me hablaron
de la tierra
de la gente
de las costumbres
del tiempo
del amor
de la guerra
del olor de tu sexo
y del sabor de tu semen

Tengo todas las cartas
que me hablan de cada día
en que llegas a mi puerto
y la tierra
la gente
las costumbres
el tiempo
el amor
la guerra
tu sexo y tu semen
son la realidad que nace
de las líneas que escribimos
día a día

quinta-feira, 12 de janeiro de 2012

O Menino Pássaro

…era ainda muito pequeno e gostava de brincar com a natureza, tentando descobrí-la, correr entre troncos infinitos que formavam um corredor de árvores frondosos. Gostava de se perder nesse labirinto fresco, esverdeado, de ar puro. Quando encontrava a saída, deitava seu cansaço na imensidão do tapete de erva úmida, que às vezes crescia entre as árvores, como se fosse uma ilha no oceano, um oásis no deserto. Ali, deitado de barriga para cima, sentia o calor do sol no seu rosto e fazia um novo caminho para as formigas que desenhavam o contorno do seu corpo na terra, como ele fazia, quando contornava suas mãos no papel, com um lápis de cor.

O lago onde muitas vezes se banhava no verão, era o céu que podia tocar com seus pés, espelho de seus sorrisos e de suas lágrimas, poço de mistérios da floresta, testemunha dos seus gritos e gargalhadas.

Todas as tardes, ouvia o canto dos passarinhos, imaginando seus diálogos, compreendendo seus comandos.Brincava de distinguir suas vozes, reconhecendo em cada um, conjunto de várias notas musicais. Não compreendia por que sua mãe ralhava com ele, dizendo que deveria jogar bola com outras crianças ou participar em competições esportivas…Mas nao queria competir, perder ou vencer, só desejava estar livre, pegar com os olhos o adejo dos beija-flores, as longas asas dos albatrozes, as gaivotas, águias, borboletas e tudo que voasse naquele azul. Seu maior desejo era perseguir o vento e abraçá-lo.


Perguntou a sua mãe: “ Por que o vento não deixa que eu toque a pele dele?”. Sempre tentava agarrá-lo, corria atrás das folhas secas levadas a todos os cantos pelos redemoinhos (que subiam e desciam ao chão, traçando espirais; caídos, esgotados – o menino, as folhas e o vento – logo se levantavam com um rápido impulso.
“Por que não poderia domar o vento?”, a mãe com um olhar indiferente diante da pergunta do filho, lhe disse que parasse de falar bobeiras e que ajudasse o avô a trabalhar no jardim. O menino não se conformava em ter sempre a mesma resposta e um dia decidiu capturar seu sonho.

Durante uma noite estrelada e muitas outras noites com estrelas e lua escondidas, pulava a janela furtivamente, transportando o canário que dormia ali dentro. Sentava-se de cócoras, no telhado vermelho da sua casa e observava o espaço, como se fosse um astrônomo. Numa daquelas noites, quando os galhos das árvores dançavam e as roupas balançavam no varal, o menino abriu a portinha da gaiola e esperou que o vento viera abraçar seu amiguinho. Talvez quando o senhor vento chegasse, poderia agarrá-lo rapidamente e guardá-lo na gaiola. Assim o fez, ZAP!!!, aprisionou um pouco do vento e devolveu as asas ao seu velho canarinho.

Dias e noites passaram e o menino continuava mantendo a gaiola no seu quarto e a ilusão no seu peito. Apesar da mãe estar zangada, pois o filho tinha deixado o pássaro da família fugir, o menino se sentia muito orgulhoso – nao por ter dado a liberdade ao canarinho, mas por ter retido algo muito mais valioso: o indomável vento. No entanto, nao contava esse segredo para ninguém, era um segredo só dele.

Noites e semanas passaram e ter o vento ali, adormecido, nao era mais divertido do que vê-lo livre e veloz, acariciando seus cabelos, varrendo seu telhado, assobiando e o desafiando a perseguí-lo, voando por terras e nuvens desconhecidas. O menino percebeu que não valia à pena guardá-lo, prendê-lo no seu coração, para que só fosse dele. Ele queria misturar-se com ele, ser só movimento, criar asas para levitar e pousar, se deixar levar como as folhas do outono, como as sementes que um dia foram semeadas.

Observou durante meses, os movimentos, posições e costumes dos pássaros, subiu os montes, correu velozmente, pulou longas distâncias, moveu seus braços freneticamente, caiu, se feriu, mas se levantou, pronto para uma nova tentativa de vôo. Comeu menos guloseimas, pois desejava estar mais magro e leve, podendo decolar facilmente. Mas todas as tentativas foram inúteis.

Um dia de julho, o cheiro da tempestade e o uivo do vento pediam ao menino que se aventurasse e os acompanhasse. Finalmente estava pronto, acabara de fabricar asas com arame, papel e folhas das árvores, coladas em cada página. Cada folha como se fosse uma letra que um dia contaria a outros meninos sua história. Pendurou as asas nos seus ombros, como costumava fazer com sua mochila, e esta noite, do seu telhado, correu, correu tão rápido quanto suas pernas permitiam para lançar-se ao acaso, aos bracos da ventania. Com os olhos fechados, se sentiu agasalhado pelo ar quente que o levava para o alto. Ao abrir os olhos, viu cair as folhas de suas asas deixando rastros do seu caminho até o céu. Era livre e admirava os pássaros e os outros seres noturnos que voavam ao seu lado. Tantas vezes tinha olhado para eles, do chão, bem distante, quando eram quase invisíveis, incompreensíveis. Agora os via de maneira diferente, via verdades que jamais tinha imaginado que pudessem existir. Via que o sonho de caminhar com o vento só era possível quando ele fosse em busca dele e não capturando-o para si.

O menino agora era o vento e conquistava montanhas, mares e horizontes. A família perdeu uma vez mais para o mundo, um de seus passarinhos.

quarta-feira, 11 de janeiro de 2012

El Niño Pájaro


…era aún muy pequeño y le gustaba jugar con la naturaleza, intentando descubrirla, correr entre troncos infinitos que formaban un pasillo de árboles frondosos. Le gustaba perderse en ese laberinto fresco, verdoso, de aire limpio. Cuando encontraba la salida, acostaba su cansancio en la inmensidad de la alfombra de hierba húmeda, que a veces crecía entre los árboles, como si fuera una isla en el océano, un oasis en el desierto. Allí, tumbado boca arriba, sentía el calor del sol en su rostro, y hacía un nuevo sendero para las hormigas que dibujaban el contorno de su cuerpo en la tierra, como él cuando contorneaba sus manos en el papel , con un pincel. El lago, donde muchas veces se bañaba en el verano, era el cielo que podía tocar con sus pies, espejo de sus sonrisas y lágrimas, pozo de misterios de la floresta, testigo de sus gritos y carcajadas. 

Todas las tardes oía el canto de los pajaritos, imaginando sus diálogos, comprendiendo sus comandos. Jugaba a distinguir sus voces, reconociendo en cada uno el conjunto de varias notas musicales. No comprendía porqué su madre le echaba una bronca, diciendo que debería jugar a la pelota con otros niños o tomar parte en competiciones deportivas...Pero no quería competir, perder o vencer, sólo deseaba estar libre, atrapar con los ojos el aleteo de los picaflores, las largas alas de los albatros, las gaviotas, águilas, mariposas y todo lo que volara en aquel azul. Su mayor deseo era perseguir al viento y abrazarlo.


Le preguntó a su madre “¿Por qué el viento no me deja tocarle la piel?”. Siempre intentaba agarrarlo, corría detrás de las hojas secas llevadas a todos los rincones por los remolinos (que subían y bajaban al suelo), trazando espirales; caídos, agotados –el niño, las hojas y el viento- pronto se levantaban con un ligero impulso.
“¿Por qué no podría domar al viento?”, la madre con una mirada indiferente ante la pregunta del hijo, le dijo que se dejara de hablar tonterías y que le ayudase al abuelo a trabajar en el jardín. El niño no se conformaba con tener siempre la misma respuesta y un día decidió capturar su sueño. 

Durante una noche estrellada y muchas otras noches con estrellas y luna escondidas, saltaba furtivamente por la ventana, transportando la jaula con el canario que dormía allí dentro. Sentábase en cuclillas, en el rojo tejado de su casa y observaba el espacio, como si fuera un astrónomo. En una de aquellas noches, cuando las ramas de los árboles bailaban y las ropas oscilaban en el tendedero, el niño abrió la pequeña puerta de la jaula y esperó a que el viento viniera a abrazar su amiguito. Quizás cuando el señor viento llegase, podría atraparlo rápidamente y guardarlo en la jaula. Así lo hizo, ¡¡¡ZAP!!!, aprisioo un poco del viento y le devolvió las alas a su viejo canarito.

 Días y noches transcurrieron y el niño seguía manteniendo la jaula en su habitación y la ilusión en su pecho. Aunque la madre estuviera enfadada, pues el hijo había dejado escapar el pájaro de la familia, el niño se sentía muy orgulloso – no de haberle dado al canario la libertad, pero de haber retenido algo mucho más valioso: el indomable viento. Sin embargo, no se lo contaba a nadie, éste era su gran secreto.
o se sentía muy orgulloso – no de haberle dado al canario la libertad, pero de haber retenido algo mucho más valioso: el indomable viento. Sin embargo, no se lo contaba a nadie, éste era su gran secreto.

Noches y semanas transcurrieron y tener el viento allí adormecido no era más divertido que verlo libre y veloz, rozando su pelo, barriendo su tejado, silbando y retándole a que le persiguiese, volando por tierras y nubes desconocidas. El niño se dió cuenta de que no valía la pena guardarlo, encerrarlo en su corazón para que sólo le perteneciera. Le gustaría mezclarse con él, ser sólo movimiento, crear alas para levitar y posar, dejarse llevar como las hojas del otoño, como las semillas que un día fueron sembradas.

Observó durante meses los movimientos , posiciones y costumbres de los pájaros, subió los montes, corrió velozmente, saltó largas distancias, movió los brazos freneticamente, se cayó, se lastimó, pero se levantó, listo para un nuevo intento de vuelo. Comió menos golosinas, pues deseaba estar más delgado y leve, pudiendo despegar fácilmente. Pero todos los intentos habían sido inútiles.


Un día de julio, el olor de la tempestad y el aullido del viento le rogaban al niño que se aventurara y les acompañara. Por fin estaba listo, acabara de fabricar alas con alambre, papel y hojas de los árboles, pegadas en cada página. Cada hoja como si fuera una letra que un día les contaría a otros niños su historia. Colgó las alas en los hombros, como solía hacer con su mochila, y esta noche, desde su tejado, corrió, corrió tan rápido como sus piernas lo permitieron para arrojarse al acaso, a los brazos del ventarrón. Con los ojos cerrados, se sintió arropado por el aire caliente que le transportaba muy alto. Al abrir sus ojos, vió caer las hojas de sus alas dejando huellas de su camino hacia el cielo. Era libre y admiraba los pájaros y los demás seres nocturnos que volaban a su lado. Tantas veces les había mirado de lejos, desde el suelo, cuando eran casi invisibles, incomprensibles. Ahora los veía de manera distinta, veía verdades que jamás imaginara que pudieran existir. Veía que el sueño de caminar con el viento sólo era posible cuando él se fuera a buscarlo y no capturándolo para sí. 

El niño ahora era el viento y conquistaba montañas, mares y horizontes. La familia perdió una vez más para el mundo uno de sus pajaritos.




sexta-feira, 6 de janeiro de 2012

O Sorriso de Elena



Ele olhava o firmamento
Procurando em todas as estrelas distantes
O sorriso do seu pequeno príncipe 
Que só numa estrela habitava



Tu, enquanto dormes, sorris distante
Eu procuro em tuas pálpebras
Meio abertas meio fechadas
O silêncio das estrelas 
Que só habitam nos teus olhos


Somente eu posso escutar o silêncio do teu sorriso
A sinfonia de tua inocência que me transmite paz.



La Sonrisa de Elena

Él miraba el firmamento
buscando en todas las estrellas lejanas
la sonrisa de su principito
que sólo en una estrella habitaba

Tú, mientras duermes, sonríes lejana
yo busco en tus párpados
medio abiertos medio cerrados
el silencio de estrellas
que sólo habitan en tus ojitos

Sólo yo puedo escuchar el silencio de tu sonrisa
la sinfonía de tu inocencia que me regala paz.

quinta-feira, 5 de janeiro de 2012

Expedição ao Deserto



Abandonadas vidas secas
secam todas as quimeras
suas luas são negras
o dia as desespera

Dói sua alma partida
dói sua humanidade
esta verdade ignota
negra felicidade

Os donos da cidade
limpam ruas absurdas
papéis negros invisíveis
descartados no lixo

Expedição ao deserto
cruzeiro de mares negros
atravessam os umbrais
da esperança e do medo

Em cada grão de areia
florescem negros quebrantos
de corpos antepassados
chovem gotinhas de pranto

Uma canção serena partia
fundos silêncios de rochas frias:

"que adestrem as serpentes
de adormecidos ventres
negros bailes de vendavais
os levem a mananciais

miragem dos destinos
banquete de carnes e vinhos
oásis negro de sensações fatídica fé em ilusões"


Expedición al Desierto

"...a las personas que buscan mejores condiciones de vida y tropiezan con la muerte."

Abandonadas vidas secas
secan todas las quimeras
sus lunas son negras
el día les desespera

Les duele el alma rota
les duele la humanidad
esta verdad ignota
negra felicidad

Los dueños de la ciudad
limpian calles absurdas
papeles negros invisibles
tirados a la basura

Expedición al desierto
crucero de mares negros
atraviesan los umbrales
de la esperanza y del miedo

En cada grano de arena
florecen negros quebrantos
de cuerpos antepasados
llueve gotitas de llanto

Una canción serena partía
hondos silencios de rocas frías:

"que adiestren las serpientes
de adormecidos vientres
negros bailes de vendavales
les lleven a manantiales

espejismo de los destinos
banquete de carnes y vinos
oasis negro de sensaciones
fatídica fe en ilusiones"

quarta-feira, 4 de janeiro de 2012

Dança na Corda Bamba

Talvez o soldado um dia
veja de novo a bailarina
com sua saia de filó branco
e as sapatilhas rasgadas
traspassando as trincheiras

Andava nas pontas dos pés
com passos longos e leves
como se tivesse pressa
como se fosse uma pluma
intocável na fronteira

O tempo, sem compromisso
caminhava bem devagar
não conseguia acompanhar
seus saltos sempre distantes
que se esquivavam da morte

Com o guarda-chuva em riste
Sob a chuva de chumbo
encontrava o equilíbrio
sobre as pedras do rio
sem nunca mudar seu curso

O soldado que dirige
uma orquestra de fusis
na sua mente anoitecida
almejava os tambores
do silêncio da aurora

A fragilidade serena 
de um corpo de bailarina





segunda-feira, 2 de janeiro de 2012

Danza en la Cuerda Floja

Quizás el soldado un día
vuelva a ver la bailarina
con su falda de tul blanco
y las zapatillas rotas
traspasando las trincheras

Solía andar de puntillas
con pasos largos y leves
como si tuviera prisa
como si fuera una pluma
intangible en la frontera

El tiempo, sin compromiso,
caminaba muy despacio
no lograba acompañar
sus saltos siempre distantes
que esquivaban la muerte

Con el paraguas en ristre
bajo una lluvia de plomo
encontraba el equilibrio
sobre las piedras del río
sin jamás cambiar su curso

El soldado que dirige
una orquesta de fusiles
en la mente anochecida
anhelaba los tambores
del silencio de la aurora

la fragilidad serena
de un cuerpo de bailarina.